¡Por último estoy en Madrid!
Llegué en Madrid hace dos días, después de un vuelo por noche, y conocí todos los estudiantes en el programa, ¡hay 112! Mientras que nos acostumbremos a la diferencia de hora no hay clases sino que hay varias actividades de orientación. Hoy fuimos a Segovia, que está al noroeste de Madrid, y algunos estudiantes de universidades locales nos guiaron por la ciudad y nos enseñaron su historia.

Segovia es una maravilla. Se ubica en Castilla de León en una montaña de piedra. Es una ciudad muy antigua pero todavía tiene mucha vida. Hay muchas tiendas y talleres y las calles están tan llenas de gente que los coches apenas pueden pasar. Mientras que vas de compras o tomas un café puedes mirar por cualquier dirección y ver edificios y monumentos que han durado siglos.
Segovia tiene un acueducto increíble. Si nunca has visto un acueducto, las fotos no son suficientes – hay que verlo con tus propios ojos. El acueducto es enorme. Tiene la altura de un edificio de cinco o seis pisos. Es aun más increíble cuando te acuerdes que fue hecho a mano, sin la tecnología que existe hoy. Ahora, como en el pasado, puedas caminar por abajo de la estructura. Es una experiencia que le hace humilde a quien lo haga.

Este acueducto tiene una leyenda muy interesante. Antes de que existió, había una mujer que traía la agua a las casas del pueblo. Una noche un hombre al quien le interesaba la mujer llegó al pueblo. A la mujer no le interesó entonces el hombre propuso una apuesta. El hombre le preguntó si ella se casaría con él si construyera un acueducto antes de que el gallo cantara. Ella se puso de acuerdo pero fue un engaño, el hombre fue el diablo. El diablo construyó el acueducto por la noche. Estuvo al punto de poner la última piedra en el acueducto cuando un sólo gallo cantó. Él diablo, que fracasó, se esfumó y el acueducto quedó.
Cuando tengo más tiempo os contaré más del viaje a Segovia, pero ahora debería acostarme.
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